Introducción
Cuando hablamos de los trastornos de salud mental más comunes la ansiedad siempre forma parte del listado, y en el caso de los pequeños de la casa no es la excepción. La ansiedad, específicamente la relacionada a situaciones sociales, es uno de los trastornos emocionales más comunes en la infancia, y cómo es posible que a nuestros niños y adolescentes les cueste expresar cómo se sienten o explicar sus comportamientos, puede que no nos demos cuenta.
¿Cuáles son los signos de advertencia de ansiedad social?
Las manifestaciones de una timidez extrema desencadenan el temor a ser juzgados por los demás y provoca ansiedad e intranquilidad, llevando a la preferencia de evitar distintas situaciones sociales, siendo las más comunes: actividades escolares (lo que puede afectar sus calificaciones), interacciones con sus compañeros u otras personas, fiestas o reuniones dónde siente ser el centro de atención, no querer ser vistos al comer o beber en público, entre otras situaciones que consideren vergonzosas.
Además de la timidez extrema, el miedo intenso y la ansiedad frente a situaciones cotidianas, se presentan también manifestaciones físicas como son: sonrojarse, dificultad al momento de hablar, dolores de estómago, temblores, palpitaciones, sudoración, problemas de concentración e incluso pueden sufrir ataques de pánico durante minutos.
¿Cómo puedo ayudar a mí hijo a lidiar con la ansiedad social?
Fomentar la exposición gradual.
En lugar de evitar las situaciones que provocan ansiedad es importante que tu hijo/a se expongan de manera controlada y gradual a las mismas, para desensibilizarlos, reducir el miedo y desarrollar mayor confianza. Poco a poco irán enfrentando situaciones sociales, comenzando con las más fáciles y avanzando a situaciones más desafiantes. (Por ejemplo; Si tu hijo/a tiene miedo de hablar frente a la clase, puedes empezar por acompañarle a practicar frente a un espejo, luego frente a un amigo cercano, y gradualmente avanzar hasta hablar ante la clase).
Reforzar los logros y los esfuerzos.
Premiar y destacar lo positivo de la exposición que se haya animado a realizar, incluso si no es perfecta, para ayudar a construir confianza y reducir el miedo al fracaso.
Modelar conductas sociales positivas.
Si tu hijo/a ve a su figura de referencia interactuar de manera relajada con otras personas, aprenderá que no hay nada que temer de las interacciones sociales.
Los niños y adolescentes que sufren de ansiedad social a menudo tienen una baja autoestima. Es crucial fomentar una autoimagen positiva y ayudarles a reconocer sus fortalezas y enfocarse en los aspectos positivos de su personalidad, de esta manera lograremos fortalecer su autoaceptación y autoestima.
La principal consecuencia de la ansiedad social
La principal consecuencia de la ansiedad social es el aislamiento con la resultante inseguridad que afecta a la vida académica, personal y afectiva de los niños y adolescentes. Abordarla a tiempo puede prevenir complicaciones a largo plazo. Con apoyo adecuado, tu hijo/a podrá superar sus miedos y desarrollar habilidades para enfrentar situaciones sociales con confianza.
Cuándo buscar ayuda profesional
Sí consideras que tu hijo/a podría estar experimentando esta situación, y si los síntomas persisten a pesar del acompañamiento en casa, o afectan significativamente su vida diaria, considera buscar la ayuda de un psicólogo especializado en niños y adolescentes, teniendo en cuenta que la terapia con enfoque cognitivo conductual es considerada una de las más efectivas para tratar la ansiedad social.
Por:
Koni Jáquez, M.A