Ser madre joven y trabajadora es un reto de dimensiones épicas. Entre reuniones, correos, deadlines y proyectos, siempre está ese pequeño peso en el corazón: ¿Estoy pasando suficiente tiempo con mi hijo? ¿Se sentirá amado? ¿Le estaré haciendo daño con mi ausencia? Si eres como yo, seguro has tenido estas preguntas rondando tu cabeza.
La realidad es que muchas de nosotras trabajamos largas horas fuera de casa para construir una carrera, aportar al hogar o simplemente porque amamos lo que hacemos. Pero mientras crecemos profesionalmente, nuestros pequeños también están creciendo, y la ausencia prolongada de mamá (o papá) puede tener un impacto emocional en ellos.
¿Cómo afecta esta ausencia a los niños pequeños?
Los niños pequeños necesitan presencia, amor y seguridad para desarrollarse adecuadamente a nivel emocional. Cuando los padres pasan mucho tiempo fuera de casa, pueden experimentar dificultades en el apego, baja autoestima, ansiedad por separación y conductas disruptivas como berrinches, comportamiento desafiantes como una manera de expresar sus emociones.
¿Cómo podemos remediar este impacto?
Aunque el trabajo es parte de nuestra vida, también hay formas de construir un puente afectivo sólido con nuestros hijos, incluso cuando el tiempo es limitado. Aquí algunas estrategias que pueden marcar la diferencia:
- Calidad sobre cantidad: No se trata de estar todo el día con ellos, sino de hacer que los momentos juntos sean significativos. Un ratito de juego sin distracciones, un cuento antes de dormir o incluso cantar juntos en el carro pueden fortalecer el vínculo.
- Rutinas y rituales: Los niños encuentran seguridad en la rutina. Tener pequeños rituales, como una llamada antes de dormir cuando trabajas tarde o una “cita especial” semanal con ellos, les ayuda a sentirse conectados con mamá o papá.
- Involúcralos en tu mundo: Aunque el trabajo y la familia parecen dos mundos separados, buscar maneras de incluirlos (mostrarles lo que haces, llevarlos a la oficina en un día especial o contarles historias sobre tu trabajo) los hace sentir parte de tu vida.
- Presencia consciente: Cuando estés con ellos, intenta estar realmente presente. Deja el celular, míralos a los ojos, escucha sus historias con atención y disfruta el momento sin distracciones.
- Comunicación y validación emocional: Permite que expresen lo que sienten sin juzgarlos. Si dicen “extraño a mamá”, en lugar de responder “pero siempre estoy aquí”, valida su emoción: “Entiendo que me extrañes, yo también te extraño mucho cuando estoy en el trabajo.”
El balance es posible
No somos súper mamás, pero sí somos mamás que intentan dar lo mejor de sí cada día. La clave no está en eliminar la culpa (porque honestamente, es parte del paquete de la maternidad) y si alguien lo ha logrado, que por favor me de los tips. Pienso que más bien es cuestión de aprender a gestionar nuestra presencia de una manera amorosa y consciente.
Al final del día, lo que más recordarán nuestros hijos no es cuántas horas estuvimos en casa, sino cómo los hicimos sentir cuando estábamos con ellos. Así que, respira, abraza fuerte y sigue adelante, mamá. Lo estás haciendo increíble.
Por: Lia Bonilla
https://www.instagram.com/liabonilla