Cómo Mantener el Equilibrio Emocional: Estrategias de Regulación: Parte 2

En el blog pasado estuvimos conversando sobre las emociones, sus funciones y partes importantes del cerebro que juegan su rol para que podamos sentirlas. Entonces, la pregunta importante, ¿Cómo podemos ayudar en el proceso de Regulación Emocional de nuestros hijos?

 La Regulación Emocional es la capacidad más compleja, ya que consiste en manejar nuestras emociones de forma adaptativa: aumentando, manteniendo o disminuyendo su intensidad. Es decir, permitirnos sentir cualquier emoción, pero trabajar para que sea adaptativa.

Hay algunas herramientas que pueden ayudarte a manejar distinto un momento de desregulación en tu pequeño, aquí te dejo 5 pasos que pueden ayudarte:

 

  1. Validar la emoción/ Conectar: Antes de tratar de evadir el conflicto porque le tocó el carrito verde a tu hijo y él quería el azul, respira, toma una pausa y conecta con la emoción de tu hijo, en ese momento, esa situación que para los adultos pareciera una trivialidad, es lo más importante para él, reconócele lo que está sintiendo. Por ejemplo: “Entiendo que estás frustrado Miguel, claro, te tocó un carrito verde y tú querías el morado

 

  1. Crear espacio de regulación: Busca un espacio en el que puedas permitirle a tu pequeño expresar y sacar la emoción cómo pueda (sin lastimar a nadie), acompaña a tu hijo/a en este momento que es muy difícil de entender y/o manejar para él/ella. Permítele tener un espacio en donde su emoción pueda salir libre de juicios.

 

  1. Redirigir: Una vez empiecen los primeros signos de que la intensidad de la emoción está bajando, (que el llanto empiece a ceder o que puedas ver que empieza a calmarse) pues entonces podemos intentar redirigir, esto es poner la atención en la próxima actividad para poder salir del problema. Por ejemplo: “Hoy ya tocó ese carrito, ¿te parece si mañana eliges tú de primero así nos turnamos para que cada día alguien pueda jugar con su carrito favorito?”. La mayoría de veces intentamos redirigir antes de conectar y como consecuencia, tenemos un niño que lejos de calmarse, se intensifica más la emoción.

 

  1. Abrir Comunicación: Ya hemos logrado regular la emoción, al estar en calma, es el mejor momento de conversar, hacer preguntas sobre lo que sintió, qué podría hacer, qué cree que podría ser la mejor solución en una futura ocasión. Abrimos paso a la solución del conflicto. Ayuda a fortalecer el vínculo con tu hijo y al mismo tiempo ayuda a que tu hijo aprenda la importancia de reorganizar los eventos en su cabeza, una habilidad que a futuro le ayudará en resolución de conflictos.

 

  1. Buscar Soluciones: Una vez conversamos, entonces elegimos cuál sería la mejor manera de solucionarlo según la lluvia de ideas que tuvimos. Cuál solución puede tener mejores resultados y cuáles pueden ser más adecuada para el contexto.

 

 

   Es importante recordar:

  • Para poder ayudar a regular la emoción de los hijos, papá y mamá deben saber primero cómo regular sus propias emociones. Al final, los hijos son un reflejo de lo que aprenden y se aprende más por lo que se observa que por lo que se escucha. Por ejemplo: Si papá y mamá gritan al discutir, el niño va a aprender a gritar cuando discute, aunque se le diga que no es correcto.

 

  • No siempre las herramientas nos van a salir a la perfección, la idea es poder identificar las oportunidades para cada día tratar de hacerlo mejor. No somos perfectos y está bien. Nos vamos a equivocar, nos va a dar trabajo ponerlo en práctica a veces, es normal, siempre que podamos identificarlo y tratar de mejorarlo en la próxima oportunidad, estaremos haciendo más de lo que hacíamos antes de intentarlo.

 

Por: Mariela Herrera Lirio

https://www.instagram.com/benestare.rd

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